Tiene nueve años, pesa 70 kilos y ha llegado a alcanzar los 86 en la báscula. La Xunta de Galicia reclama su tutela, al considerar que su salud se halla en peligro y que debe ser internado, mientras sus padres se niegan a entregarlo a la administración, lo que ha derivado en un pulso legal que debe resolver un juzgado de familia. Esta es la situación en la que está un niño de Ourense que padece obesidad mórbida.
En febrero del 2006, los servicios sociales del Principado de Asturias abrieron expediente para retirar a unos abuelos la guarda de un niño de 10 años que llegó a pesar 100 kilos, atendiendo a las advertencias sanitarias que habían alertado del serio problema que corría la salud del pequeño. Pocos meses después, la retirada se hizo efectiva y el niño ingresó en un centro de menores, donde con supervisión consiguió reducir su peso (un año después, 40 kilogramos menos).
La Xunta decidió retirarle la tutela a los padres después de cuatro años de seguimiento de la evolución de la enfermedad del pequeño, a través de los servicios sanitarios y sociales del ayuntamiento. La administración autonómica gallega dictaminó que el niño recibía una alimentación errónea por parte de sus padres que podría llegar a costarle la vida, por lo que resolvió asumir la tutela e ingresarlo en un centro de menores, resolución ante la que recurrieron judicialmente los padres. Entre tanto, el pequeño se halla, legalmente, en paradero desconocido.
“Lo que quiero es que me dejen a mi hijo tranquilo y que esté con nosotros”, declaró ayer sollozando ante las cámaras de televisión Margarita Gabarres, la madre del niño. Insistió en pedir que su hijo no ingrese en una institución de menores como ha dictaminado la Xunta y reclamó que “nos ayuden con el niño, para que pueda ir a la escuela y ser una familia feliz”.
“Yo no lo voy a entregar porque si lo entrego sería lo último que haría”, aseguró el padre, Luis Montoya. “Lo estamos pasando mal”, añadió.
Los progenitores aducen para justificar su postura que en el último mes y medio, el niño ha adelgazado dieciséis kilos y reclaman respaldo para poder completar el tratamiento en su casa, sin que sea preciso el internamiento. El abogado de la familia, José Manuel Rodríguez, acusa la Xunta de “falta de sensibilidad” y denuncia que “no consta ni un solo informe psicológico sobre el trauma que puede suponer la separación de su familia”.
En la polémica terció ayer el propio presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, para afirmar que “todos somos conscientes de que retirar la tutela a los familiares es algo complejo y difícil en lo que la Administración no tiene ningún interés, pero sí es cierto que tiene la obligación de velar y defender los intereses del menor”. Apostó por encontrar la mejor solución posible e insistió que si finalmente se le retira la custodia a los padres “será exclusivamente para defender los intereses del menor”.
El pasado miércoles se celebró una vista en el juzgado de primera instancia número 6 de Ourense, ante el que comparecieron la familia y la Xunta. En el exterior, una nutrida representación de la comunidad gitana de Ourense respaldaba a la familia, que pertenece a esa etnia.
Los padres apelan también al miedo que le genera a su hijo el ingreso en el centro de menores, mientras las autoridades gallegas insisten en que debe prevalecer lo mejor para la salud del niño.
Penso que uns pares tenen una responsabilitat molt important en la educació d’un fill, però ningú neix sent pare. Suposo que abans de treure la custodia del seu propi fill, s’hauria d’intentar buscar alguna altra solució. Està clar que no es pot permetre que el nen continui amb una obesitat mórbida, però ja han començat un tractament, i un canvi d’ en la seva vida. Ara haurien de rebre l’ajut, o recolzament dels assistents socials, i d’aquesta manera arreglar el problema. En un principi haurien de realitzar un canvi d’habits tant alimenticis, com de la seva vida en general, aprendre a fer una dieta equilibrada, fer exercici, promocionar una vida saludable i evitar el sedentarisme.
No crec que la solució sigui aparta un fill dels seus pares, hem de pensar amb una mica més d’humanitat. No siguem radicals, busquem una manera de resoldre la situació que sigui menys dràstica. Crec que els pares es faran conscients de que han fet quelcom malament, i seran els primers interessats en preocupar-se pel seu fill.
Que opineu?